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Reconocida por su especialización en tintos, la Denominación de Origen histórica y referente de España posee una gran tradición elaboradora de vinos blancos, que ahora se relanza.

 La historia de Rioja es la de una región dedicada al vino desde hace 2.000 años. Las especiales características de sus tierras y clima han hecho posible un 'terroir' único y privilegiado para la viticultura, que proporciona uvas de calidad extraordinaria. A ello se suma el saber hacer acumulado por muchas generaciones, una experiencia que constituye un factor diferencial clave para que la D.O.Ca. Rioja, creada en 1925, se haya convertido en una de las regiones vitícolas más importantes del mundo, líder indiscutible de los vinos españoles de calidad.

A la D.O. Ca. Rioja se le identifica principalmente con la producción de vinos tintos, sobre todo criados en barrica. Sin embargo, tendríamos mala memoria si no reconociéramos que hay una larga tradición en la producción de vinos blancos, que llegaron a ser mayoritarios en alguna etapa histórica, como en el Siglo XVII, donde hay documentado un mayor volumen de elaboración de vinos blancos que de tintos.

Si nos remontamos a los últimos treinta años, la superficie de viñedo de uva blanca en el año 1985 era de 9.000 hectáreas, principalmente de la variedad viura, que representaban el 24% del total. Pero, frente a la expansión del cultivo de la variedad tinta tempranillo, el viñedo de uva blanca se ha reducido a menos de la mitad (4.000 hectáreas en 2015), con lo que la producción media obtenida (unos 35 millones de kg de uva) resulta una cantidad muy ajustada a la necesidades de comercialización de vinos blancos y rosados, cuyo incremento de demanda en los últimos años no ha podido atenderse eficazmente. El consumo de vinos blancos en España representa un 25% del total, porcentaje que en los principales mercados internacionales se eleva al 35%, mientras que Rioja apenas dedica un 5% de su producción total a los vinos blancos.

Con el objetivo de aprovechar la oportunidad que representa este incremento de demanda, la D.O.Ca Rioja se marcó como uno de sus principales objetivos estratégicos potenciar sus vinos blancos (Plan Estratégico de Rioja 2005-2020). Para ello, tras veinte años de investigación, se han recuperado variedades de vid autóctonas y se han incorporado al Reglamento de la Denominación variedades de prestigio internacional con carácter complementario al viñedo blanco existente. Era el revulsivo que se consideraba necesario para romper con una situación acomodada en la que, salvo algunas excepciones, el interés prioritario de bodegueros y viticultores se volcaba en los vinos tintos. Hemos de reconocer que los blancos jóvenes, frescos y afrutados que la tecnología del acero inoxidable permitió lanzar al mercado en los años ochenta no ofrecían la suficiente diferenciación sobre los producidos en otras zonas vinícolas.

El gran esfuerzo investigador realizado en los últimos veinticinco años sobre el cultivo de variedades blancas de vid en Rioja, así como sobre los vinos elaborados con estas variedades, tanto por diversas bodegas a título particular como por el Centro de Investigación y Desarrollo Agrario de La Rioja, pone de relieve la importancia agronómica, enológica y comercial que se ha dado a este asunto en la Denominación.

Puesto el foco sobre los blancos tras la decisión estratégica adoptada en 2007, la potente 'maquinaria' que Rioja posee, tanto desde el punto de vista tecnológico como de la alta cualificación de viticultores y enólogos, ha permitido que en apenas una década esta Denominación sea capaz de ofrecer al mercado una interesante gama de vinos blancos de alta calidad, caracterizada por su diversidad y personalidad diferenciada. Es una muestra más de la buena preparación del sector vitivinícola riojano para adaptarse a las exigencias del mercado con un modelo de denominación dinámico e innovador, que ofrece confianza y seguridad a los consumidores.

 

MAS INFORMACIÓN:

           •          La contradictoria historia de la plantación de blancas en Rioja

           •          El Consejo Regulador recomienda apostar por la plantación de las nuevas variedades blancas

 

ANEXO 1.

COMERCIALIZACIÓN BLANCOS DE RIOJA

Los buenos resultados de la estrategia innovadora en vinos blancos que se ha venido desarrollando desde la incorporación de nuevas variedades de uva en 2007 se ha traducido en el buen comportamiento que los blancos de Rioja están tenido en el mercado, con incremento de las ventas a dos dígitos. Los 18,7 millones de litros de vinos blancos comercializados por Rioja en 2016 confirman esta tendencia positiva, que acumula ya un crecimiento próximo al 40% en los tres últimos años, por encima incluso de otras zonas de referencia en este tipo de vinos.

 

MÁS INFORMACIÓN

1. Comercialización vinos blancos de Rioja en 2016

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